Natasa Kovacevic: La Pistorius del Baloncesto

El Pie Plano y como combatirlo
marzo 9, 2016
El primer “exoesqueleto” de comercialización masiva
marzo 14, 2016

Natasa Kovacevic: La Pistorius del Baloncesto

Siempre hemos dicho que una de las claves del éxito es ponerse objetivos asequibles que te permitan ganar en confianza a medida que los vas cumpliendo, y la historia de Natasa  no sirve más que para reafirmarlo.

Natasa Kovacevic, conocida como la Pistorius del baloncesto, es una jugadora de baloncesto serbia cuya prometedora carrera estuvo a punto de desaparecer luego de un aparatoso accidente de transito de un bus del Uni Gyor en 2013, donde Natasa resulto gravemente herida perdiendo su pierna izquierda. Natasa Kovacevic, Foto:Aleksandar Dimitrijevic

En aquel momento, los sueños de grandeza de Natasa parecieron acabarse de golpe. Con tan solo 19 años, se le escapaba todo un futuro por delante en las canchas. Y uno muy prometedor, por cierto. Hija de una ex campeona de Europa con el Estrella Roja de Belgrado(1979) y de un ex jugador de baloncesto, llevaba compitiendo desde los 14 años. Habia sido internacional en todas las categorías de formación de la Reprezentacija serbia, con medalla de bronce incluida(Europeo U18 de Rumanía 2012). Sin duda, era uno de los grandes proyectos de futuro deportivo de los Balcanes.

Tras pasar por Partizan, Vozdovac y Estrella Roja, como su madre, Kovacevic había firmado su primer contrato profesional en junio de 2013. El Uni Györ se presumía el despegue de una carrera en la élite que parecía digna de las mayores alegrías. Sin embargo luego del trágico accidente, Natasa asumía su triste realidad: “No podré jugar al baloncesto”. Había llegado al final del que iba a ser su principio.



UNA REHABILITACIÓN MILAGROSA

Luego de su prematura retirada forzada de las canchas a la que su lesión le empujaba, Natasa, quien estaría acompañada con una prótesis que sustituiría la mitad de su pierna izquierda, decidió que no estaba dispuesta a tirar la toalla. Debía dejar que su pasión por el baloncesto aflorase, luchando contra sus circunstancias y el pesimismo habitual en torno a casos como el suyo.

Con el cariño de sus padres y amigos como mayor estímulo, Kovacevic transformó en virtud su fatalidad y aceptó el desafío de volver a andar. Cuando el camino más fácil y corto era rendirse, ella tomó la senda tortuosa y llena de inconvenientes. Siguió el dictado de su corazón, sin importarle lo que pensasen o dijesen los demás, y se puso una meta: “Mi objetivo no es caminar, es volver a jugar al baloncesto. Quiero que la gente se dé cuenta de que en la vida se puede hacer frente a todo lo que sucede. A menudo, no se sabe lo fuerte que es uno hasta que la situación te hace serlo”.

Ese tesón llevo a Natasa a superar las diferentes etapas de su tratamiento y rehabilitacion con una facilidad pasmosa. Su voluntad era imparable, nada ni nadie podía disminuir su empeño de que la vida le devolviese sus sueños robados. Aquel esfuerzo encomiable no tardó en ser recompensado por la FIBA, que le nombró embajadora de la juventud en febrero de 2014. El ejemplo de la jugadora balcánica cobraría aún mayor repercusión un mes más tarde, con el nacimiento de la Fundación Natasa Kovacevic.

La organización fue creada sobre todo para ayudar tanto financiera como psicológicamente a otros deportistas que, como la alero serbia, conviviesen con lesiones graves. Además, Natasa también lucharía por una buena educación de los jóvenes talentos deportivos y por la promoción del deporte femenino desde su Fundación. Gracias a ella, muchos anónimos tendrían un buen espejo en el que verse reflejados para solventar sus propias dificultades.Natasa-Kovacevic

Había llegado el momento de aprovechar toda la fuerza y el apoyo de los demás en beneficio propio.

La FIBA (Federación Internacional de Baloncesto) y las Federaciones de Baloncesto de Serbia y Francia decidieron unirse para financiarle una prótesis especial a Natasa. Con ella, podría volver a disfrutar del baloncesto en primera persona. Dos días después de estrenar el aparato, se produjo el ansiado reencuentro. Kovacevic regresaba a las canchas para probarse con algunos tiros a canasta.

En octubre de 2014, tan sólo ha un año desde que su vida cambiara para siempre, Natasa no había perdido ni un ápice de su talento.



LA MAYOR DE LAS RECOMPENSAS

Unos cuantos meses luego de retomar contacto con el baloncesto, en junio de 2015, Natasa recibió la primera pista sobre las nuevas oportunidades que le brindaría el destino.

24 horas antes del día grande del EuroBasket femenino, en el que tendría lugar la disputa de la final y del partido por el bronce, Kovacevic volvió a Hungría. Lo hizo para saltar a la pista en Budapest, acompañada de numerosas leyendas del baloncesto europeo: Jorge Garbajosa, Dejan Tomasevic, Amaya Valdemoro, Aleksander Volkov, Elisa Aguilar, Radoslav Nesterovic, José Montero…

El encuentro amistoso fue en honor de la propia Natasa. Para demostrarle que todas aquellas leyendas reconocían su ejemplo y le admiraban, a la par que para aclararle que aquel sueño imposible tras su accidente ya no lo era tanto. Si no había desentonado entre mitos del deporte de la canasta, ¿por qué iba a hacerlo en una liga seria? ¿Seguro que no era capaz de competir con y contra jugadoras en activo, de practicar el baloncesto al más alto nivel?

La pregunta no tardaría demasiado en ser respondida, y Natasa quiso despejar la incógnita buceando en sus orígenes. Empezó a entrenar con el Estrella Roja, el último equipo que le había acogido antes de dar el salto definitivo al profesionalismo. Este noviembre, tras dos meses de intensa preparación, volvió a firmar un contrato como jugadora de baloncesto de la mano de la escuadra de Belgrado.

Entonces, el resto de formalizaciones llegaron solas: la inscripción en la Liga serbia y, sobre todo, el permiso de la FIBA y de la Federación del país balcánico para que Kovacevic pueda disputar los partidos con su inseparable prótesis. Definitivamente, había convertido su dolor en un motivo de orgullo.

La historia terminó de escribirse con un marcador de 78-47 con el que el Estrella Roja arrolló al Student. Natasa era la primera jugadora que disputaba un partido oficial de baloncesto con un aparato ortopédico. Sus cinco puntos, tres rebotes y una asistencia resultaron ser toda una lección. De deporte y de vida.

Quizá, el mayor estímulo para Natasa fuese errar el tiro libre que siguió a su primer punto en el encuentro. Para ser consciente de que, una vez más, ha llegado al final de otro principio. Para ejemplificar que, si quiere alcanzar su próxima meta, tendrá que volver a superarse a sí misma.

Lo hará con gusto, ya que su vida está basada en obtener pequeñas recompensas por su sacrificio. Como la barrita de chocolate que su madre le permitió degustar antes del partido. Exactamente, dos años y dos meses después de que Natasa Kovacevic se hiciese más fuerte a partir de lo que estuvo a punto de matarla.

Natasa Kovacevic (C) of Red Star Belgrade in action during the Serbian women's basketball league game against Student Nis in Belgrade, Serbia, November 11, 2015. Despite needing to have her left leg amputated below the knee after a fatal road accident in September 2013, Kovacevic, the 21-year-old from Belgrade, made a full comeback in the Serbian league game on Wednesday. Family, friends and fans packed into a cramped facility on the city's outskirts as Kovacevic made her "second debut", amassing five points, three steals and as many rebounds in Red Star's 78-47 win over Student Nis. Picture taken November 11, 2015. REUTERS/Marko Djurica

Protesica
Protesica
Ortopedia especializada en la elaboración de prótesis y órtesis de la más alta tecnología, localizada en Barranquilla, Colombia, y que brinda servicios en toda la región de la Costa Atlántica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.